8 experiencias en Ibiza.

Observar
Sentimos, miramos, escuchamos: nos observamos a nosotros mismos mientras miramos al caballo. Podemos compartir lo que sentimos con la facilitadora. Podemos quedarnos en silencio, o escribir en un papel. También podemos pintar, si nos resulta más fácil expresar así nuestro estado.
¿Quién está contigo? La persona que sostiene el espacio

Pastoreo
Esta experiencia es para 2 a 6 adultos. No todo el mundo tiene que caminar con el caballo; esa parte de la experiencia es solo para personas fuertes y sanas. Si venimos en pareja, podemos sostener la cuerda los dos en el campo, sintiendo a la vez la conexión con el caballo.
Hay algunas normas de seguridad y de cómo llevar al caballo, y una vez allí disfrutamos de estar en la naturaleza. Sin móvil, sin historias personales: estar aquí y ahora en compañía de humanos y caballos.

Caminar
Os movéis juntos. No se trata de llegar a ningún lugar. Se trata de darse cuenta del ritmo, la distancia, la dirección y la negociación.
Los caballos a menudo se acompasan con quien camina a su lado. Puedes marcar un paso con el pie, y se ajustan. Ese tempo compartido se convierte en una especie de conversación.
Pero no se trata solo de estar tranquilo o relajado. Se trata de guiar con claridad. Eso es lo que permite que el caballo te siga de buena gana. No tiras de él, no lo empujas. Le muestras un camino y te mantienes atento, momento a momento.
Si la cuerda se tensa, te ajustas. Un pequeño movimiento de la mano, lo justo para mostrarle al caballo que estás atento. Esa atención mantiene estable la relación. Es una negociación suave y continua, basada en la confianza.

Constelación muda
La Constelación muda es un ejercicio de estar con los caballos mientras llevas la atención a algo que está vivo en tu vida: una dificultad, un conflicto, una enfermedad, un dilema o una decisión que tienes delante.
El ejercicio empieza con una conversación con la facilitadora, en la que puedes nombrar brevemente lo que está pasando y lo que llevas contigo. Después, en presencia de los caballos, te tomas un momento para aquietarte, quizá con una breve meditación, y te permites simplemente estar presente.
A partir de ahí, observas a los caballos.
No hay ninguna instrucción sobre lo que deberías ver ni sobre cómo deberías interpretar su comportamiento. En lugar de eso, dejas que los caballos, tu propio cuerpo, tus emociones y lo que ocurra en el espacio formen parte de la experiencia. Quizá un caballo se te acerque. Quizá otro se aleje. Quizá un caballo represente algo familiar, mientras otro parece señalar una posible dirección o una sensación de resolución.
Puedes relacionarte con los caballos de la manera que te resulte natural y significativa. Puedes hablarles, hacer sonidos, cantar, moverte o incluso expresar algo en voz alta. La palabra muda se refiere a la facilitadora: durante la constelación, la facilitadora no habla ni te guía hacia ninguna interpretación.
Esto crea un espacio donde puedes escuchar de otra manera.
Nadie te dice lo que significan los caballos. Te invitamos a darte cuenta de lo que vives con ellos y de las conexiones que surgen en ti.
A veces puede parecer que los caballos reflejan algo de la situación que traías. Pueden llevar tu atención hacia un sentimiento, una relación, una decisión o una posibilidad en la que no te habías fijado antes.
Los caballos no dan una respuesta hecha. En cambio, pueden ayudarte a ver, sentir y vivir tu propia historia desde otra perspectiva.
Y a veces, esa nueva perspectiva basta para empezar a abrir un camino.
¿Quién está contigo? La persona que sostiene el espacio

Trabajar
Súmate al trabajo corriente del lugar: dar de comer, vallar, el agua, la tierra. Nada se hace para ti como espectáculo. Los caballos siguen con lo suyo como lo harían de todos modos, y tú formas parte del día en vez de ser una visita.

Crear
Dibuja, escribe, graba, fotografía, toca música o crea otra cosa mientras los caballos siguen con su día. Los caballos no tienen por qué ser el tema, pero pueden ser una gran inspiración.
Descansar
Duerme, lee o no hagas nada en absoluto. Los caballos descansan en compañía, de pie o tumbados, mientras otro vigila. Tú puedes hacer lo mismo.

Cuidar
Cuidar de algo vivo, mientras quiera ser cuidado. Un caballo: cepillarlo, el agua, revisar un casco, darse cuenta de lo que ha cambiado desde ayer. Una persona que ha venido contigo. O a ti, que a menudo es lo más difícil de las tres cosas. Se ofrece, nunca se impone. Las formas que adopte se irán describiendo a medida que tomen forma.
Cada experiencia te ofrece una manera distinta de pasar tiempo con los caballos, la tierra, contigo y con las personas que te rodean. Elige una de las ocho de arriba y contáctanos para acordar tu visita.
Acuerda una fecha con nosotros
Explora si la serie de ocho experiencias, vividas cada día o con una semana de distancia, influye en la manera en que te encuentras contigo, con los demás y con lo inesperado.
Solo para socios de la asociación INvisible IBIZA.
Quién puede venir
- Personas solas y parejas
- Familias con niños
- Grupos pequeños
- Profesionales e investigadores
- Instituciones
Antes de venir
Los caballos leen las caras y los estados de ánimo, y perciben el olor. No pueden ver tus pies, pero sienten tus pasos. Así que, antes de venir:
- Sin perfume, sin maquillaje, sin gafas de sol.
- Sin sombrero, si puedes.
- Ponte ropa con la que puedas sentarte, tumbarte en el suelo o trepar a un árbol.
- Zapatillas deportivas. A veces nos las quitamos y sentimos el suelo como lo sienten los caballos.
Soberanía
El caballo no proporciona la presencia. Estar con un caballo puede revelar lo que la presencia nos pide.
Un caballo que se aleja ha elegido no participar. Ha hecho lo que es libre de hacer, y esa libertad es el fundamento de todo lo que hacemos aquí.
Eres independiente del caballo. Si no participa, sigues viviendo la presencia: el lugar, el tiempo, la manada a lo lejos, tu propia atención. No se te ha negado nada.
Tu historia
Nos interesa lo que has vivido.
Cuéntalo a tu manera, con las palabras que te vengan.
Si después piensas que podría valerle algo a otra persona, quizá te preguntemos si quieres compartirlo.
